Metodología
De dónde sale cada dato, cada cuánto se actualiza y qué limitaciones conocidas tiene. Si algo de esto no le resulta claro, el código es público y la API también.
Las fuentes
Alertas: Servicio Meteorológico Nacional
Leemos el feed público de avisos en formato CAP del SMN. Cada aviso trae su polígono, y Mi Clima comprueba si su coordenada cae adentro. El texto del aviso y el protocolo de qué hacer se muestran tal cual los redactó el SMN, sin reescribir.
Se consulta el índice como mucho una vez cada 5 minutos. Un aviso deja de mostrarse cuando vence o cuando el SMN lo saca del feed.
Ríos: Instituto Nacional del Agua
Altura, niveles de alerta y evacuación, y pronóstico, del Programa de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico. El INA autorizó republicar estos datos citando la fuente. Se actualiza cada hora.
Los valores simulados no son pronosticos oficiales del INA-SIyAH. El Instituto no se responsabiliza por las consecuencias que pueda ocasionar su utilizacion.
Ríos, donde el INA no llega: Sistema Nacional de Información Hídrica
El INA tiene estaciones en todo el país, pero niveles de alerta cargados en solo 8 provincias, y buena parte de sus estaciones no publica dato todos los días. En 16 provincias eso dejaba la pregunta «¿cómo está el río?» sin ninguna respuesta.
El Sistema Nacional de Información Hídrica, de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, publica la altura de 455 estaciones telemétricas. Se usa solo donde el INA no tiene dato: donde lo tiene, manda el INA, porque es el que además trae los umbrales que permiten decir si esa altura es alta o baja.
De esta fuente se muestra la altura y su hora, nunca una interpretación: no publica niveles de alerta, así que no hay con qué juzgar el número. Sus términos permiten la republicación citando la fuente y la fecha del dato, que es lo que hacemos.
Direcciones: Georef
Servicio de normalización de datos geográficos de la Dirección Nacional de Datos Abiertos. Convierte lo que usted escribe en una coordenada.
Estado del tiempo y pronóstico: Open-Meteo
Ninguno de estos modelos es del Servicio Meteorológico Nacional. Open-Meteo no elabora el pronóstico: distribuye el de servicios meteorológicos oficiales de otros países. Lo usamos para una sola cosa: mostrar cómo está el tiempo ahora y cómo sigue. Ante una alerta del SMN, vale la alerta.
El pronóstico principal viene del modelo IFS del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), y se contrasta con el GFS de la NOAA y el ICON del Deutscher Wetterdienst. Los tres se publican con licencia abierta y llegan aquí a través de Open-Meteo (CC BY 4.0).
Desde agosto de 2026 el tiempo se muestra también con dibujos —sol, nube, lluvia, tormenta—. Son ilustraciones de ese modelo, no un pronóstico nuestro ni del SMN: Mi Clima no elabora pronósticos propios. El ícono acompaña al número; la palabra que aparece al lado es la que devuelve el modelo, sin traducir.
¿Por qué no el pronóstico del propio SMN? Porque su API pública de clima responde con estructura correcta pero datos congelados: la última actualización que devuelve es de julio de 2022, y su endpoint de pronóstico, de mayo de 2019. Lo verificamos y lo descartamos. Es exactamente el tipo de falla que este sitio vigila en todas sus fuentes: que un servicio responda no significa que sus datos sean de hoy.
Está aquí porque sin saber cómo está el tiempo ahora, cualquier alerta parece inminente. Un aviso de ráfagas para mañana, leído por alguien que mira por la ventana y ve sol, se entiende como exageración.
Cómo está el cielo: NOAA (GOES-19 / ABI)
En la misma página de tormentas eléctricas mostramos la imagen en color natural del satélite GOES-19, el producto GEOCOLOR. Se actualiza cada diez minutos y llega con una demora parecida a la del mapa de rayos. De día se ve como se vería desde arriba; de noche aparecen las luces de las ciudades y las nubes iluminadas por la luna.
Está para ubicar lo que el mapa de rayos muestra sólo como puntos de colores. Igual que aquella, se publica entera y sin modificar, con el sello del NOAA y la fecha que ya trae impresos, y se sirve desde nuestro servidor. Es del mismo satélite, el mismo organismo y la misma licencia de dominio público.
Calidad del aire: Open-Meteo (modelo CAMS)
Publicamos el material particulado en suspensión —PM2,5 y PM10— que estima el modelo CAMS del Centro Europeo y distribuye Open-Meteo, la misma fuente y la misma licencia que ya usamos para el pronóstico.
Está por el humo. Las quemas del Delta del Paraná llegan a Rosario y a Buenos Aires todos los años y son un problema sanitario documentado. El bloque de focos de calor dice dónde se está quemando; éste dice si ese humo llegó al aire que se respira.
Comparamos contra el promedio de 24 horas, no contra la lectura del momento. La guía de la Organización Mundial de la Salud de 2021 fija 15 µg/m³ de PM2,5 como máximo en promedio de 24 horas. Contrastar ese umbral con un valor instantáneo sería un error: el 1 de septiembre de 2026, San Juan marcaba 20,5 µg/m³ en ese momento pero su promedio de 24 horas era 12,7, o sea que no había superado nada. Por eso pedimos la serie horaria y calculamos el promedio real.
Es un modelo, no un sensor en la esquina. No hay una estación midiendo en cada localidad: es una estimación global de decenas de kilómetros de resolución, y en un episodio de humo local y concentrado puede quedarse corta. Si usted ve o huele humo, eso vale más que este número.
Volcanes en actividad: NASA EONET
Mostramos los volcanes con actividad registrada a menos de 500 kilómetros del lugar consultado, según EONET, el rastreador de eventos naturales de la NASA. Es abierto y sin clave, y cada volcán enlaza a su ficha en el Programa de Vulcanismo Global del Smithsonian.
La distancia no dice si va a caer ceniza: eso lo decide el viento. Un volcán a 600 kilómetros puede ensuciar el cielo y uno a 200 puede no hacer nada, según para dónde sople. El radio es un filtro de cercanía, no una medida de riesgo. Lo que llega desde el otro lado de la cordillera es la ceniza, y viaja lejos: el Puyehue en 2011 cubrió Bariloche, cortó vuelos durante meses y su pluma dio la vuelta al mundo.
No son los niveles de alerta oficiales. El semáforo volcánico lo declaran el SERNAGEOMIN en Chile y el OAVV/SEGEMAR en Argentina; republicar eso requeriría su autorización. EONET dice que hay actividad, no qué tan grave es.
«Activo» no es «erupción ahora». Un episodio queda abierto mientras dura, y puede ser de meses: el 1 de septiembre de 2026, el único volcán activo cerca de Argentina —el Nevados del Chillán, en Chile— figuraba abierto desde mediados de junio. Por eso publicamos siempre desde cuándo, en vez de dar a entender que algo está pasando hoy.
Sismos: USGS
Mostramos los sismos de magnitud 2,5 o mayor de los últimos siete días, ocurridos a menos de 300 kilómetros del lugar consultado, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Son obra del gobierno estadounidense y están en el dominio público.
No están todos los sismos argentinos. La red del USGS es mundial y no tiene la densidad de estaciones que hace falta para detectar los movimientos chicos: el 1 de septiembre de 2026 medimos que, en una semana, no había registrado ningún sismo con epicentro en territorio argentino — sólo chilenos, de magnitud 4,5 a 4,7. Los sismos locales los registra el INPRES, que tiene la red nacional. Este bloque muestra los movimientos regionales fuertes, que en Cuyo y el Noroeste sí se sienten.
El radio es de 300 kilómetros y no de 50 como en los focos de calor, porque un sismo se percibe mucho más lejos que un incendio. Que se sienta o no depende sobre todo de la magnitud y la profundidad. Por eso publicamos siempre las tres cosas — magnitud, distancia y profundidad — en vez de decidir por usted si le tuvo que haber llegado.
Cuánto confiar en cada día
Los primeros tres días son los más confiables; después del tercero el error del modelo crece rápido. En la tabla, el viento son ráfagas máximas y el agua es el total del día.
El modelo trabaja en celdas de unos 28 km. Encontrado probando el sitio antes de mostrárselo a meteorólogos: Palermo, Vicente López y Tigre devolvían el pronóstico idéntico dígito por dígito, estando a 22 km entre sí. No es una falla: los tres caen en la misma celda de la grilla. Callarlo mientras al lado se publica «±0,8 °C» sería sugerir una precisión de punto que el dato no tiene.
Índice UV: modelo GFS de la NOAA
El índice UV no sale del mismo modelo que el resto del pronóstico. Medido: el ECMWF —del que viene todo lo demás— devuelve el campo vacío, igual que el ICON. El único de los tres que lo publica es el GFS de la NOAA, así que se usa ese y se dice, porque presentarlo como si fuera del Centro Europeo sería repetir un error de atribución que este sitio ya corrigió dos veces.
Las categorías —bajo, moderado, alto, muy alto, extremo— son de la Organización Mundial de la Salud, no nuestras. Se nombra la categoría y se publica el número; qué hacer con eso es de cada uno.
Focos de calor: NASA FIRMS
Desde septiembre de 2026 mostramos los focos de calor detectados por los satélites Suomi-NPP y NOAA-20, que llevan el instrumento VIIRS. Los publica el sistema FIRMS de la NASA, con 375 metros de resolución y unas tres horas de demora. Se muestran los de las últimas 24 horas, dentro de 50 kilómetros del lugar consultado.
No son incendios: son anomalías térmicas. El satélite mide temperatura, no fuego declarado. Un incendio forestal aparece, pero también una quema agrícola controlada, una antorcha de gas o un horno de ladrillos. La propia NASA advierte que estas detecciones no se interpreten como incendios forestales, y por eso en todo el sitio se llaman focos de calor.
Por qué separamos por tamaño. El 31 de agosto de 2026 medimos 535 focos en el país con una potencia mediana de 3,8 MW: quemas chicas, no catástrofes. Si hubiéramos dicho «535 incendios» habríamos informado algo falso. Llamamos grande al foco que irradia más de 10 MW, umbral que sale de esos mismos datos: sólo el 14 % lo superaba. Así la página puede decir «40 focos cerca, ninguno grande», que informa sin asustar.
Cuándo decimos «incendio». En un solo lugar: la notificación que le llega a quien se anotó. Sale cuando un grupo de focos pegados —a menos de 5 km entre sí— suma 50 MW o más y tiene al menos un foco de 25 MW. Las dos condiciones son necesarias: una línea larga de rastrojo puede sumar 60 MW en diez detecciones de 6, y eso no es un incendio. Medido sobre el archivo real del 10 de septiembre de 2026 —6.017 focos en el país, un día cargado— el criterio deja 119 grupos en toda la Argentina.
Y a qué distancia. Hasta 5 km cualquiera de esos grupos; hasta 15 km sólo si suma 500 MW o más; más lejos, ninguno. La distancia depende del tamaño porque así funciona el humo. El número sale de medir: con 5 km solos, sobre las 109 localidades con página propia y en dos días distintos, no habría salido ni una notificación —el campo que se quema está más afuera del pueblo—; el 21 de septiembre de 2026, con esta regla, habría salido una: 7.363 MW a 13,5 km de San Rafael.
Sigue sin ser un parte oficial. Ningún organismo argentino publica incendios confirmados en formato legible por máquina: el Servicio Nacional de Manejo del Fuego los publica en PDF y sin feed. Lo que afirmamos es la intensidad medida, no una confirmación.
Que no figure un foco no significa que no haya fuego. El satélite no ve a través de las nubes y pasa unas pocas veces por día. Por eso el bloque sólo aparece cuando hay detecciones: un cartel que dijera «sin focos» daría una tranquilidad que el dato no respalda. Ante una emergencia, el número es el 100.
Radar de lluvia: SMN / SINARAME, vía RainViewer
Desde el 10 de septiembre de 2026 publicamos un mapa de radar con la lluvia detectada sobre la Argentina. Los radares son de la red del Servicio Meteorológico Nacional y de SINARAME —catorce estaciones— más los del INTA en Paraná, Pergamino y Anguil.
El mosaico nos llega a través de RainViewer, que reúne radares de todo el mundo y los publica. Le pedimos acceso directo al SMN el 28 de agosto de 2026 y no hubo respuesta; su sitio, además, no responde a nuestros pedidos. Mientras tanto tomamos el dato de quien ya lo redistribuye públicamente, y decimos las dos cosas: de quién es el radar y quién nos pasa la imagen.
RainViewer no garantiza la disponibilidad del dato y advierte que los organismos pueden pedirle que lo retire. Si eso pasa, la página lo dice en vez de quedarse en blanco. Una imagen de radar no es un pronóstico: muestra dónde llovía en el último cuadro, y donde no hay radar cerca no hay dato.
El litoral se ve peor, y no es un descuido nuestro. Los radares de Canguçu y Santiago, de la REDEMET —la red meteorológica de la Fuerza Aérea de Brasil—, alcanzan Misiones, Corrientes y el este de Entre Ríos. Pedimos una clave de su API y nos la dieron el 10 de septiembre de 2026. Pero sus condiciones de uso reivindican los derechos de autor sobre las imágenes y autorizan enlazar sólo a su página principal, así que ponemos el enlace y no el mapa. Les pedimos autorización expresa; si contestan que sí, el mapa se suma.
Tormentas eléctricas: NOAA (GOES-19 / GLM)
Desde el 31 de agosto de 2026 publicamos un mapa de los rayos que detecta el satélite en el sur de Sudamérica. Lo produce el Geostationary Lightning Mapper, un instrumento del satélite GOES-19 de la NOAA, y lo publica su oficina NESDIS / STAR. Se actualiza cada cinco minutos y llega con diez a veinticinco minutos de demora.
No es un radar y no reemplaza al del SMN. Un radar ve dónde llueve; esto ve dónde hay rayos. Puede llover fuerte sin un solo rayo. Las imágenes del radar del Servicio Meteorológico Nacional no se pueden mostrar aquí: sus condiciones de uso lo prohíben expresamente sin autorización previa, se la pedimos y esperamos respuesta.
Son obra del gobierno de los Estados Unidos y están en el dominio público. Se muestran enteras y sin modificar, con el sello y la fecha que ya traen impresos, y se sirven desde nuestro servidor para no mandarle a la NOAA una consulta por cada visita. La NOAA no patrocina este sitio ni tiene relación con él.
La propia NOAA advierte que estas imágenes se distribuyen «for experimental use only» y sin soporte operativo. Por eso están en una página aparte y no en la portada: son contexto, no un servicio del que se pueda depender. Ante una alerta del SMN, vale la alerta.
Granizo en Mendoza: Dirección de Contingencias Climáticas
En las páginas de Mendoza y San Rafael enlazamos al radar meteorológico y al sitio de la Dirección de Contingencias Climáticas del Gobierno de Mendoza, que opera la red de radares de la provincia. Lo hacemos con su autorización expresa, pedida por escrito y concedida el 3 de septiembre de 2026.
Enlazamos, no mostramos. La Dirección fue precisa: nos autorizó a incorporar «un enlace que dirija directamente al radar meteorológico», acompañado de su identificación como fuente. Por eso la imagen del radar no aparece dentro de nuestras páginas. Es el mismo criterio que aplicamos con el SMN, cuyas condiciones prohíben exhibir una imagen suya enmarcada en una página ajena sin permiso previo.
Y no repetimos sus avisos. Nos autorizaron a difundirlos citando la fuente, pero al preguntar por una vía de acceso automatizado —un feed, una interfaz, imágenes con dirección estable— la respuesta fue que «no contamos por el momento con una modalidad específica para ese tipo de integración». Sin eso, copiar sus avisos significaría mostrarlos con retraso o desactualizados, y en una alerta eso es peor que no mostrarlos. Preferimos mandar al organismo.
Las alertas que sí verá en una página de Mendoza son las del Servicio Meteorológico Nacional, que incluyen las tormentas con granizo. El bloque de la Dirección no es una alerta y no lleva color de alerta: el naranja y el rojo están reservados para los avisos del SMN, que son los únicos que dicen que algo va a pasar.
Casos de dengue: Ministerio de Salud de la Nación
Publicamos los casos notificados de dengue en el departamento donde está el lugar consultado, según la vigilancia epidemiológica del Ministerio de Salud de la Nación. Es un conjunto de datos abiertos, con licencia CC BY 4.0, que se actualiza cada semana.
Es un conteo, no una medida de riesgo. Son los casos que el sistema de salud registró: la notificación tarda —alrededor de dos semanas entre que alguien se enferma y que el caso aparece en el archivo— y se cuenta por el departamento donde vive la persona, no donde se contagió. Que en un lugar no figure ningún caso no significa que no haya circulación del mosquito.
Va siempre con la escala al lado. «Un caso» no dice nada solo: es tranquilizador o alarmante según contra qué se lea. Por eso mostramos también el total del país y el de la temporada anterior. La diferencia es enorme y conviene verla: en 2025 se notificaron 17.696 casos en todo el país; en 2026, hasta la semana 32, 59.
Cortamos por departamento y no por provincia, aunque la provincia sería más fácil. Medido con los datos del 2 de septiembre de 2026: con el corte provincial el bloque aparecería en 69 de nuestras 109 páginas, muchas veces por un solo caso en ocho meses y a cientos de kilómetros —eso no es informar, es repartir inquietud—; por departamento aparece en 7. El cruce se hace con el código INDEC del padrón de Georef.
Cuando no hay casos, la página no dice nada. Un cartel que dijera «cero casos» daría una tranquilidad que el dato no respalda, por la demora y por el modo de contarlos. Y este sitio no da consejos de salud: publica el número del organismo y remite al organismo. Ante síntomas o dudas, el centro de salud.
Cuándo empieza cada alerta
El SMN publica sus avisos con anticipación: la mayoría de los que están vigentes en un momento dado todavía no empezaron. Por eso cada alerta muestra siempre desde cuándo rige, y separamos las que rigen en las próximas horas de las que son para más adelante.
Que un aviso esté publicado no significa que el fenómeno esté pasando. Mostrarlos todos igual haría que la página pareciera exagerar, y una página que parece exagerar deja de ser creíble el día que importa.
Cuando el horario del SMN no cierra
Medimos que una parte de los avisos del SMN declara una hora de emisión posterior al momento en que el archivo ya estaba publicado. Es imposible: el propio servidor del SMN, en la misma respuesta que entrega el aviso, informa una hora anterior a la que el aviso dice. Lo verificamos sobre 991 descargas entre el 1 y el 10 de agosto de 2026.
Hacemos dos cosas distintas, según lo que la evidencia sostenga:
- Avisos a muy corto plazo: les restamos 3 horas. En estos archivos el desfase es consistente —medimos hasta 2 h 56 min de adelanto, sin superar nunca las 3 h— y son avisos que duran una o dos horas, así que el corrimiento los dejaba enteramente fuera de su ventana real. Cuando ajustamos un horario, la alerta lo dice: nunca cambiamos un dato oficial en silencio.
- Todos los demás: no les tocamos el número. También vienen corridos, pero la magnitud cambió de un día a otro (entre 36 minutos y 2 h 17 min), así que sabemos que está mal y no cuánto. Restarles un valor inventado los dejaría venciendo antes de tiempo, que es peor. Los mostramos con el horario del SMN y una advertencia.
También encontramos avisos donde la fecha de fin es anterior a la de inicio. Antes desaparecían de la página sin dejar rastro, porque el filtro de vigencia miraba solo el fin. Ahora se muestran, marcados, sin afirmar un horario que no se puede sostener.
Los niveles de alerta y sus colores
El formato CAP clasifica cada aviso en cuatro niveles de severidad. La escala pública del SMN usa colores. Verificamos la equivalencia entre las dos escalas contra la fuente, y solo una está confirmada.
| Severidad (CAP) | Color inferido | ¿Confirmado? |
|---|---|---|
| Extreme | rojo | No |
| Severe | naranja | Sí |
| Moderate | amarillo | No |
| Minor | verde | No |
Severe → naranja está confirmado: los avisos a muy corto plazo del SMN traen el color en el propio título y su severidad al lado, y recolectamos nueve pares coincidentes sin ninguno en contra.
Para los demás mostramos la severidad tal cual viene de la fuente, pero no le ponemos nombre de color: afirmar una equivalencia que no verificamos sería inventar. La única excepción es la severidad máxima, que se muestra en rojo: sabemos con certeza que es lo más grave que el SMN puede emitir, y mostrarla apagada por limpieza visual sería subcomunicar un peligro serio.
Tampoco usamos verde para ningún aviso publicado. El SMN usa el verde para «sin alerta», así que pintar de verde algo que la fuente sí emitió se leería como que no pasa nada.
Cómo filtramos el pronóstico del río
El modelo del INA a veces devuelve valores imposibles: una estación que está en 3,15 m aparece en −6,52 m al día siguiente y no vuelve. Si los mostráramos, cualquier lectura de la serie sería basura.
Descartamos un valor cuando cae fuera del rango que esa estación tuvo alguna vez en su historia registrada, o cuando es un pico aislado que vuelve al día siguiente. Cuando descartamos algo, la página lo dice y cuántos valores fueron.
Antes filtrábamos por salto diario máximo. Lo cambiamos después de comprobar contra 56 años de mediciones reales que ese criterio borraba crecidas verdaderas: en San Javier, en mayo de 1990, el río subió de 2,31 m a 14,04 m y estuvo nueve días sobre su nivel de alerta. El criterio viejo habría borrado los nueve.
Cuánto le acierta el pronóstico
Guardamos todos los días lo que el INA pronosticó y lo que después pasó de verdad. Con eso podemos decir, por estación, qué tan cerca estuvo el pronóstico a 1, 3, 5, 10 días.
Esto mide al modelo del INA, no a Mi Clima. Nosotros no pronosticamos: republicamos el pronóstico oficial y llevamos la cuenta de cuánto le acierta.
Hasta no tener suficientes días comparados, decimos que no sabemos. Nunca verá aquí un porcentaje calculado sobre cuatro días. Como el registro arrancó hace poco, es normal que durante las primeras semanas esta sección diga que todavía no hay datos.
Qué localidades tienen página propia
Solo aquellas donde hay una estación del INA que mide el río y además tiene cargados sus niveles de alerta. Es decir, donde podemos interpretar el número y no solo mostrarlo.
Podríamos generar una página por cada localidad del país, pero serían miles de páginas donde no tenemos nada que decir. Cualquier lugar se puede consultar igual desde el buscador.
Limitaciones conocidas
- Los polígonos del SMN cubren áreas grandes. Que su domicilio caiga dentro no significa que el fenómeno vaya a pasar exactamente ahí.
- Si escribe solo una localidad, usamos el centro del pueblo. Puede no representar su domicilio si se encuentra en las afueras.
- La estación de río más cercana puede estar a decenas de kilómetros. Si está a más de 40 km, la página se lo advierte.
- Hay estaciones sin niveles de alerta cargados. Ahí mostramos la altura pero no decimos si es alta o baja, porque no hay con qué compararla.
- Si una fuente no responde, la página se lo indica y muestra lo que sí tenemos. Nunca verá «sin alertas» cuando en realidad lo que ocurre es que no pudimos preguntar.
Datos abiertos
Todo lo que muestra esta web sale de una API pública y gratuita: documentación.